CENTRO FAMILIAR CRISTIANO VIDA NUEVA
¡EL DÍA QUE JESÚS
SE DETUVO!
POR UN HOMBRE QUE TODOS HABÍAN OLVIDADO
Lucas 18:35–43 | Texto clave: Lucas 18:40
“Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia”. (Lucas 18:40, RVR1960)
INTRODUCCIÓN · UN HOMBRE INVISIBLE
Junto al camino de Jericó estaba un mendigo ciego. Escuchaba a las multitudes pasar, pero muchos lo trataban como una molestia. Cuando supo que Jesús se acercaba, comenzó a clamar: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” (v. 38).
Para recordar: “Para la multitud era una interrupción; para Jesús era una persona necesitada de misericordia”.
Verdad central: La multitud puede ignorar a una persona, pero Jesucristo escucha el clamor de quien reconoce su necesidad de Él.
1. ¡NO DEJE DE CLAMAR A JESÚS!
Lucas 18:38–39. Los que iban delante reprendían al ciego para que callara; él, sin embargo, clamaba mucho más. Reconoció a Jesús como el Hijo de David, el Mesías prometido.
La oposición de la multitud no eliminó su necesidad. Su clamor no compró el milagro: expresó su fe y su dependencia de la misericordia de Cristo.
Aplicación: No permita que el orgullo, la vergüenza o las voces de otros le impidan buscar al Salvador. Acérquese a Él con humildad y fe.
Para recordar: “Que otros no escuchen su clamor no significa que Cristo sea indiferente a su dolor”.
2. ¡JESÚS SE DETUVO POR ÉL!
Lucas 18:40. En medio de una multitud, Jesús se detuvo y ordenó que llevaran al ciego ante su presencia. El hombre que otros querían silenciar recibió la atención del Señor.
Jesús se dirigía hacia Jerusalén, donde sufriría y entregaría su vida. Aun así, no pasó por alto a aquel necesitado. Su compasión no dependió de la riqueza ni de la importancia social del mendigo.
Aplicación: Nadie es demasiado insignificante para acercarse a Cristo. La iglesia también debe detenerse, escuchar y servir a quienes otros pasan por alto.
3. ¡DE SENTADO A SEGUIDOR!
Lucas 18:41–43. Jesús preguntó: “¿Qué quieres que te haga?”. El ciego pidió recibir la vista. Jesús respondió: “Recíbela, tu fe te ha salvado”. Al instante recobró la vista y comenzó a seguirlo, glorificando a Dios.
La historia no termina con un beneficio recibido: termina con un hombre siguiendo al Señor y dando gloria a Dios. El milagro señaló hacia la persona de Jesús.
Aplicación: No busque solamente lo que Cristo puede darle. Búsquelo a Él; arrepiéntase, crea en el evangelio y sígalo cada día.
CONCLUSIÓN · EL LLAMADO DE JESÚS
Aquel hombre comenzó sentado junto al camino, pidiendo misericordia; terminó caminando detrás de Jesús, glorificando a Dios. Nuestra mayor necesidad es más profunda que cualquier dificultad temporal: necesitamos el perdón y la salvación que hay en Jesucristo.
Desafío: No permita que el orgullo, el pecado o las distracciones lo mantengan lejos del Salvador. Hoy es tiempo de responder a su llamado con arrepentimiento y fe.
Frase final: “La mayor tragedia no es no poder ver el camino, sino tener delante a Jesucristo y negarse a seguirlo”.