EL HIJO QUE CARGÓ LA LEÑA
Del monte Moria al Calvario — Parte 1
Texto principal: Génesis 22:1–10
Abraham caminó con Isaac hacia Moria. El hijo llevaba la leña; el padre, una promesa que no entendía cómo se cumpliría.
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Génesis 22:2: «Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas… y ofrécelo allí en holocausto».
Isaac era el hijo amado, esperado por años y heredero de la promesa. Abraham obedeció confiando en la fidelidad de Dios.
Hebreos 11:19: Abraham pensó que Dios era poderoso aun para levantar a Isaac de entre los muertos.
Juan 3:16: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…».
Romanos 5:8: «Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros».
Para recordar: Abraham estuvo dispuesto a entregar a su hijo; Dios verdaderamente entregó al suyo por nuestra salvación.
Aplicación: El amor de Dios no se mide por una vida sin pruebas, sino por Cristo entregado en la cruz.
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Génesis 22:6: «Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo…».
Juan 19:17: «Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera…».
Isaac cargó la leña; Jesús cargó la cruz. Isaac no conocía todo lo que sucedería; Jesús sabía que daría su vida.
Juan 10:18: «Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo».
Filipenses 2:8: Cristo se hizo «obediente hasta la muerte, y muerte de cruz».
Aplicación: Jesús obedeció hasta la muerte. ¿Estamos nosotros dispuestos a rendirle nuestra voluntad?
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Génesis 22:7: «He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?».
Génesis 22:8: «Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío».
Juan 1:29: «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo».
Efesios 2:8–9: Somos salvos por gracia, mediante la fe; no por obras.
Conclusión: No basta admirar la historia de Isaac. Debemos arrepentirnos y creer en Jesucristo, el Cordero provisto por Dios.
